¿Cómo las grandes compañías logran resultados extraordinarios con gente ordinaria?

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¿Cómo las grandes compañías logran resultados extraordinarios con gente ordinaria?

Es muy común el pensamiento de que el éxito en una compañía depende de atraer y retener al mejor talento y al más caro, sin embargo esto no es así. De acuerdo a Charles O’Reilly y Jeffrey Pfeffer, autores de Hidden Value (HBS Press), la clave real está en construir una compañía que ayude a todos los empleados a actuar como estrellas, incluso a aquellos dedicados a la operación. El objetivo es aprovecharlos completamente y desbloquear la motivación de las personas que ya forman parte del equipo para construir un ambiente de trabajo de alto rendimiento en todos los niveles de la empresa.

En el libro se estudian casos de éxito en compañías como The Men’s Wearhouse, SAS Institute, Cisco, Southwest Airlines, entre otras. Estas empresas lograron un desempeño sobresaliente entre sus colaboradores, lealtad, sentido de pertenencia y un compromiso y motivación nunca antes vistos. Cada empleado sabía cuál era su función y por qué su contribución era sumamente valiosa para el éxito de la compañía. Mi intención en este artículo es compartirte las claves que llevaron a estas empresas a un desempeño excepcional.

¿Qué hacen realmente las empresas centradas en las personas?

Todo se centra en sus valores.

Primero, cada una de esas compañías tienen un conjunto de valores claros y bien comunicados que son ampliamente compartidos y actúan como la base principal de todas las prácticas de gestión de actividades; las cuales, proporcionan una base para el éxito competitivo de la empresa.

En segundo lugar, cada empresa tiene un claro grado de alineación y consistencia en las prácticas que involucran a las personas. Estas prácticas, expresan sus valores centrales como compañía.

En tercer lugar, todos los gerentes en estas empresas, no solo los fundadores o el director general, son líderes cuya función principal es garantizar que los valores se ejerzan y se mantengan en todas las personas que trabajan en la organización. La idea principal es ser congruentes entre los valores y las acciones que se llevan a cabo día a día.

Estrategia basada en valores

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Sin embargo, ¿por qué los valores deberían ser la ventaja y diferencia principal? La mayoría de las organizaciones pretenden tener valores, o al menos eso comunican. Generalmente, los tienen en láminas encuadradas en las salas de juntas o en la recepción, junto con la misión y visión corporativa. Y solo son eso, oraciones sin sentido y sin pertenencia porque la realidad que viven los colaboradores es otra.

Antes de continuar, me gustaría definir qué es un valor dentro de una compañía. Un valor, generalmente se describe como una creencia acerca de lo que vale la pena o es importante, son principios que una persona o un grupo de personas considera muy importantes. En este sentido, todas las empresas definen lo que es importante que los colaboradores presten atención como por ejemplo control de costos, ganancias, clientes satisfechos, agilidad en operaciones. Todas las empresas tienen valores, algunos sumamente bien comunicados y otros no. No obstante, para que una persona triunfe en una organización, tiene que entender lo que es importante para esa empresa a través de sus valores y evaluar si se comparten los mismos.

Las personas se dan cuenta de esto al observar lo que realmente es recompensado, observar cómo las personas crecen dentro de la compañía, quién es ascendido o si hay o no meritocracia. Los colaboradores observan las acciones de los gerentes senior y las reacciones hacia el equipo. Las prácticas de una empresa señalan claramente lo que se valora y es importante. Lamentablemente, con mucha frecuencia lo que dicen y hacen los altos directivos es ambiguo y en muchas ocasiones incongruente. Algunas veces se comunica que los valores son trabajo en equipo, liderazgo, pasión y orientación al cliente, innovación o adaptación a los cambios. Cuando la realidad de la situación es otra, son ambientes en donde los valores implícitos son los que rigen el día a día como “hazle caso a tu jefe”, “no cuestiones”, “no tomes riesgos”, “no te puedes equivocar”, “los resultados son los importantes, no el equipo”, “no tenemos tiempo para errores”, “así se ha hecho por 20 años y así se seguirá haciendo” o “cumple tu horario y vete”. A pesar de que estos valores implícitos no son los impresos en las salas de juntas, son los que moldean la forma de trabajar.

Así que si alguna vez te preguntaste por qué tu equipo no está comprometido o no está contribuyendo a la misión o visión de tu empresa, muy seguramente es porque en la realidad se viven otros valores y porque las frases de la misión y visión las ven sumamente lejanas e inalcanzables. Todas las empresas tienen valores, la cuestión es qué tan explícitos son y qué tan congruentes son con la realidad.

¿Por qué son tan importantes los valores?

Aunque ninguno de nosotros trabajaría por mucho tiempo si creyéramos que no recibimos una compensación justa, el dinero por sí solo no es suficiente para motivar un alto rendimiento a largo plazo. A veces se tiene la idea errónea de que un aumento de sueldo va a ser suficiente para motivar, sin embargo un aumento es valioso durante los primeros treinta días; después de eso, es solo un sueldo. La mayoría de nosotros queremos ser respetados y tomados en cuenta como personas y no como un número más en una nómina que es fácil de reemplazar. Y la mayoría también queremos estar rodeados de un equipo que comparte valores y objetivos similares dentro de la organización con quienes podamos construir relaciones.

Por otro lado, tener valores bien establecidos y alineados, son una gran base para que las personas de cada área confirmen si sus decisiones son correctas a lo que se quiere lograr como empresa o no. En este sentido, los valores ayudan a que la organización se mueva en la dirección correcta. Se debe alinear cada práctica que se lleva a cabo para no caer en “promover trabajo en equipo”, mientras que la forma de medir el desempeño de los colaboradores es con métricas individuales, por ejemplo.

En resumen, las características más visibles que diferencian a las compañías extraordinarias de otras son sus valores y el hecho de que los valores son lo primero, incluso antes del precio de las acciones. Ese tipo de compañías comienzan con un conjunto de valores claramente comunicados que se reflejan en cómo se debe tratar a los empleados. Estos valores y filosofía impulsan las prácticas de gestión de la empresa y ayudan a definir su estrategia, casi exactamente lo contrario a como se ha manejado por años.

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Gaby de alana

Fuente: O’Reilly, C. III & Pfeffer J. (2000). Hidden Value: How Great Companies Achieve Extraordinary Results with Ordinary People. Boston: Harvard Business School Press.

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